Hoy, más que romper un
mito, vamos a descubriros una especie rara, que muchos creéis que no existe.
Sí, lectores, hoy vamos a hablar de ese ser popularmente invisible: el hombre
enfermero.
Siempre tendemos a
decir médico y enfermera. Antiguamente, la acción de curar se destinaba a los
hombres (brujos, curanderos), mientras que la mujer se encargaba de los
cuidados. Esto hace que las dos profesiones parezcan tan separadas por sexo,
cuando no es así. Actualmente, el número de mujeres que estudian medicina y de
hombres que se dedican a la enfermería está en aumento, porque las profesiones
no entienden de género sino de vocación y ganas. Nosotras por nuestra parte,
hablaremos indistintamente de enfermero y enfermera.

